Mito: tomar alcohol antes de tatuarte ayuda con el dolor. Realidad: el alcohol adelgaza la sangre y puede hacer que sangres más y que el color no fije bien.

Mito: todos los tatuajes duelen igual. Realidad: el dolor varía mucho según la zona del cuerpo, el tamaño de la aguja y tu umbral personal.

Mito: puedes tatuarte sobre una quemadura de sol reciente. Realidad: la piel dañada por el sol no está lista para el proceso; puede complicar la cicatrización.

Verdad: la calidad del cuidado posterior influye tanto en el resultado final como la técnica del artista.